Por Ángela Caba
PIGMALION, Human Potential Dynamics desde su fundación ha procurado realizar un trabajo serio y productivo, con una metodología lúdica, participativa, vivencial con un enfoque sistémico y que en vez de generar tensiones en las personas del grupo, produzca diversión y distensión.
Uno de nuestros primeros trabajos con maestros de un centro educativo, marcó la importancia de mantener actividades lúdicas en todas las intervenciones. La actividad se realizó durante el período posterior al cierre del año escolar, y A.P. no asistió al primer día de taller, sino que apareció al segundo, y al presentarse señaló: “Creí que nos darían folletos y que habría que leer mucho, y ya estoy muy cansada para eso. Cuando me contaron lo bien que la estaban pasando, decidí venir al curso”.
La Andragogía, metodología educativa utilizada para adultos, conceptualizada por Ludojoski (1986), nos ha orientado en técnicas de enseñanza experienciales, donde las personas son generadoras de su propio conocimiento y del proceso formativo, con autonomía en la toma de decisiones, como entes activos de promoción y creación, y convertirse en agentes de transformación social. Esto es lo que garantiza la participación consciente y comprometida de las personas objeto de nuestras actividades.
La Andragogía diseña procesos individualizados que consideren particularidades de cada persona, que valoran el trabajo colectivo, grupal, mutuo y colaborativo, lo que es parte de la experiencia cotidiana de personas adultas habituadas al trabajo en equipo. Esto permite aprender a conocer, hacer, ser, emprender y convivir. Además, ofrece la posibilidad de que a partir de la vivencia, la persona movilice su capacidad reflexiva, procese la nueva experiencia y la incorpore favorablemente como nuevo aprendizaje.
El uso del juego y las actividades lúdicas han tenido gran utilidad para el desarrollo infantil y adolescente desde las escuelas, como confirman los estudios de Gorden (1969), Hacket (1972), Henderson y Gaines (1971), Humprey (1969), entre otros. Anna Freud, hija menor del Padre del Psicoanálisis, Sigmund Freud, innovó llevando el juego a los procesos terapéuticos con niños y niñas, demostrando que durante la actividad de jugar es posible evaluar, conocer y tratar. En la actualidad, la construcción del genograma (representación de la estructura y relaciones de la familia) en un proceso de terapia infantil o familiar ha pasado del papel y lápiz en la mano del psicólogo, al área de juegos del consultorio, y es construido con juguetes por su protagonista principal o paciente identificado.
Estudios posteriores realizados sobre el juego, establecen claramente el potencial de la actividad de jugar, no solo con niños y adolescentes, también con personas adultas. Esto lo han confirmado Bruno Bettelheim (1972), Crocker y Wrobleski (1975), Jernberg (1973) y Schafter (1975). Estos dos último produjeron un examen experimental de su eficacia. A la propia acción de jugar, Bettelheim incorporó los cuentos de hadas como parte de los recursos terapéuticos infantiles, y deja constancia de ello en su libro Psicoanálisis de los Cuentos de Hadas. También se utilizan la caja de arena, el agua, los teatrillos, títeres, juegos de expresión corporal, dibujo, pintura, modelado y otras expresiones artísticas. Hoy día, cada sistema de intervención terapéutica en psicología, tiene su propia modalidad de terapia de juego.
Por otro lado, la Dinámica de Grupos de Kurt Levin, ha dado a la psicología de los grupos una poderosa herramienta para re-crear a modo de laboratorio el campo de fuerzas donde interactúan las personas de un grupo determinado. De esa manera es posible conocer y abordar el liderazgo, la cohesión, y el clima dentro del grupo; permitiendo que afloren la motivación, el compromiso, las ideas, la creatividad, la comunicación, la colaboración, y otras habilidades y valores que llevan a la obtención de mayor rendimiento grupal, mayor satisfacción interna, tanto colectiva como individual; lo que produce una mejora en los resultados y permite convertir al grupo en un verdadero equipo.
Los tres primeros lustros del siglo XXI han sido testigos de que los recursos del juego y las actividades lúdicas van más allá de la actividad educativa o propiamente terapéutica; también se ha evidenciado su fuerza dentro de las organizaciones, en cuyo sector abundan los team buildings y outdoor trainings donde se incluyen además de las llamadas dinámicas de grupo, los juegos tradicionales, juegos deportivos –incluidos deportes extremos como el rafting, las maromas o la escalada de muros y rocas-, la lectura recreativa de cuentos cuentos de hadas, fábulas y otras leyendas, la música, el video y el cortometraje. Boris Cirulnyk con su libro “Los Patitos Feos”, 2001, donde popularizó el concepto de resiliencia en la psicología, ha dejado constancia de ello.
Una muestra de esta última afirmación ha sido el notable desarrollo de la metodología LEGO® SERIOUS PLAY®, iniciado en 1996 por Johan Ross y Bart Victor, profesores del Institute for Management Development, IMD, que ha evolucionado con el apoyo de Kjeld Kirk Kristiansen, CEO de LEGO®, Robert Rasmussen y otros académicos, como Dave Owens de la Universidad Vanderbilt. Este grupo ha construido todo un sistema de consultoría, optimización de tiempo y comunicación ejecutiva orientada a la solución de problemas, explorar ideas y alcanzar las metas basados en la teoría del juego y sustentada con la investigación científica. Centenares de artículos científicos en importantes publicaciones del área y media docena de libros así lo documentan.